
Un hombre caminaba solo por las afueras de la ciudad. Habiendo sorteado a los guardias de las afueras para evitar conflictos, pudo continuar por el camino marcado. Eran horas peligrosas, pues la noche estaba en alza, pero no tenía mejor opción para conseguir esa especie de musgo que al igual que droga actuaba. Había quedado con el “comerciante” en el desvío del camino que salía de la ciudad. En todo Dánassos, ciudad capital, no había nadie que vendiese un musgo mejor, se decía que lo mejoraba mediante conjuros para aumentar la cantidad de clientes, ¡y vaya si lo conseguía!
Una pena fue para el pobre hombre que su querido proveedor no se encontraba allí. Esperó un poco y pronto apareció una figura, pero no era la persona que estaba esperando. Era un hombre no demasiado grande, vestido con ropas oscuras y un poco desgarradas: parecido a un simple ladrón pero intimidaba más. Tenía una capucha pero no iba cubierto con ello, su rostro por sí solo ya daba la impresión de llenarse de oscuridad hasta el punto de no llegar a distinguírsele bien a pesar de que el comprador portaba una antorcha.
- Vaya, -se adelantó el hombre que había llegado primero- supongo que te ha enviado Seíes. ¿Tienes el musgo?
- Ignoran los ratones el peligro de la noche –dijo el segundo sin haber escuchado nada de lo que el otro le decía- y el búho, su natural depredador, agradece este regalo…
- ¿Cómo dices?
- Es vicio y diversión para el búho, casi resulta erótico ulular para que la víctima eche a correr sin tener otra cosa que ilusión por escapar, pero no posibilidad…
- Déjate de cuentos, ¿tienes el musgo o no?
- No debiste salir a buscar nada ratoncito. Ahora duerme, duerme entre mis garras, que es Ella quien me envía…
- ¡Mierda! ¡
Al día siguiente se encontró un cuerpo con marcas de dientes y garras, la cara desfigurada y las extremidades esparcidas junto con un montón de sangre ya seca bañando el camino. En concreto el tronco del hombre estaba atravesado por un poste cuya señal, en la que estaba escrito “Dánassos”, se había caído.
Derian había tenido una misión excesivamente simple, por ello se ensañó con el cadáver de aquel hombre. Él era un hombre lobo, uno de los actuales líderes de
Derian todavía podía recordar todo. La primera vez que se manifestó en él la licantropía fue esa noche de luna llena con apenas quince o dieciséis años. Despertó por la mañana descubriendo dos cuerpos sin vida y sangre por todos lados hasta entender que él mismo había matado a sus padres. Huyó de casa y vivió un tiempo en las calles escapando de la ley, incansable verdugo que se lanzaba en su búsqueda. Encontró ayuda en
Tras entrar en
Actualmente se encontraba en una de las guaridas de
- Misssión urgente ssseñor…
The Blind