sábado 9 de mayo de 2009

Tereyán es descubierto


Tereyán estaba perplejo. Estaba en el paraíso, pero sin embargo sentía que algo no iba bien.
Todo era paz y calma, pero esos dioses eran monstruos. Eran bellos, eran sabios, eran fuertes, pero carecían de alma. No sabían lo que estaba bien ni lo que estaba mal. Aunque, a decir verdad, eran los dioses más justos. Dictarían ordenes basándose en la fría lógica sin tener remordimientos.
Su presencia era imponente, pero a la vez pensabas en lo que realmente habían echo y te sentías mal por ser uno de ellos, o al menos, aparentarlo.

Tereyán había sido llevado a un pequeño palacio que se encontraba en el recinto del mismo palacio divino.
Tenía a su disposición tantos moradores quisiese. Le otorgaron ocho almas, todas dispuestas a sufrir por el. Daba miedo pensar en lo que suponía ser uno de ellos, ser un ser que influye tanto miedo que tiene a sus súbditos en tal estado de servidumbre.
Le vistieron con ropas elegantes, todas blancas y le entregaron una espada, un precioso sable de piedra tan afilado que perforaba hasta la roca.
Le fue concedido el título de Divino Olkfield, dios del terror, ya que según los dioses, él influía más miedo que ningún otro dios.

La paciencia se le acababa, llevaba allí un día y se sentía fatal.
A la noche, mientras Tereyán se quitaba la ropa y se metía en el gran baño divino, Tereyán reflexionó sobre cuales iban a ser sus pasos.
El baño divino era un recinto de numerosas piscinas y pozas, todas ellas sobre ornamentadas con fuentes de caliza.
Cuando Tereyán dormitaba apoyando su cabeza sobre el bordillo de la poza de agua caliente, cuya agua superaba los 300 grados, sufrió una visita inesperada.

Jeka, la diosa de la inteligencia entró el la poza sin ropa.
Tereyán, entreabrió los ojos y vio la figura desnuda de Jeka.
Rápidamente cerró los ojos, fingiendo que aún dormía.
Jeka se sumergió en las aguas y empezó a hablar a Tereyán.
-Hace una noche espléndida, ¿No crees?
-Si- dijo Tereyán, un tanto nervioso.
-¿Extrañado?
-¿Por qué?-Dijo, intentando no fijar su vista en nada.
-Se que los humanos como tú tienen sentido del pudor.
-¿Qué?
-Se que no te sientes bien aquí, se que no apruebas muchas cosas de este mundo y se que tienes que salvar a alguien. Soy la diosa de la inteligencia, y se que tu nombre auténtico es Tereyán.
Tereyán se sentía más nervioso que nunca.
-Nosotros los moradores no compartimos vuestro sentido del pudor.
-¿Vas a delatarme?
-No, solo voy a utilizarte.
-¿Qué?
-Solo te pediré que cuando llegues a tu mundo, tu único objetivo sea matar a Kurtz
-¿Kurtz?
-Si me prometes que acabaras con Kurtz, yo te ayudaré a salvarte.
-¿Pero que clase de monstruo es que vosotros queréis verle muerto?
-Los moradores no son como él. Los moradores son descendientes de dos hijos de Kerklas que nacieron más débiles que el resto de los dioses, además de no ser inmortales.
Por eso, Kerklas desterró a su hijo y a su hija a tu mundo, para hacerles luchar por su esfuerzo para entrar en el cielo. Ellos procrearon, dando lugar a los moradores, descendientes de los dioses, causa por la cual tienen una ventaja superior sobre el resto de seres, y también el motivo por el que sienten desprecio por el resto de seres de tu mundo, odian estar en contacto con seres inferiores.
Pero Kurtz no es un morador normal, es un monstruo sediento de maldad, por eso, te encargo a ti, Tereyán, cazador, que mates a Kurtz y libres a los moradores de lo que puede hacer.
-De acuerdo.-Y tranquilo, ya me voy.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. esto se pone más interesante...
    por cierto, me gusta que la diosa de la inteligencia sea.. diosa
    jij
    :D

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  3. mm los dioses comienzan a manejar a los mortales... bien.
    Tereyán debe ser acojonante para que le nombren el dios del terror siendo tan sólo un mortal.
    Mola

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  4. Oh, siento no haber comentado antes, pero me gusta.
    Espero más. Pobrecillo, cargando él solo con el blog entero. Lo sentimos ^^

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