
Jeka quedó en explicar a Tereyán las normas y reglas del duelo divino mas tarde.
Tereyán notó algo que le intrigaba, no había comido nada desde que estaba allí.
¿Comerían los dioses? En su llegada había visto a un joven morador recoger peras, pero no había visto comida ni un comedor o una cocina en todo el palacio.
Si no comía, moriría de hambre y su misión sería un fracaso.
Una vez Jeka hubiese vuelto, le preguntó por la comida:
-¿Comida?
-Si ¿Es que vosotros no coméis?
-No, todos los moradores de Kerlas están muertos, no necesitan ni comer, ni respirar ni tener sangre en el cuerpo.
-Pero yo he visto moradores recoger comida fuera del palacio.
-Eso son solo peras venenosas para elaborar un alcohol muy fuerte que bebemos. A ti te resultaría mortal.
-Pero necesito comer algo, sino moriré de hambre.
Jeka pensó y solo encontró una solución drástica.
-Tienes que comer carne de morador.
-¿Quieres decir que me coma un morador?
-Con una mano basta, y luego se le regenerará.
-Si solo hay esa opción
Jeka mandó llamar a un morador y le hizo cortarse la mano como señal de fidelidad a sus dioses. El morador se la amputó sin ningún reparo y la mano cayó al suelo sin derramar ni una gota de sangre.
Tereyán comió la mano y se sintió mejor.
-Es extraño.
-¿El que?
-Esto me habría asqueado cuando estaba en mi mundo, pero poco a poco voy perdiendo la consciencia de lo que es bueno o malo…
-Si no encuentras pronto a Talika, acabarás siendo uno de nosotros y no te querrás ir.
Hubo silencio
-En fin, creo que querías que te explicase las normas del Katruck
-Si
-El Katruck es un duelo que se celebra en unas ruinas. Ese es el campo de batalla, cualquier ciudad en ruinas. En nuestro caso, lo celebramos en las ruinas del antiguo palacio, destruido porque un morador fue infiel a los dioses y Kerklas estalló en cólera.
Por una de las ventanas se veía un palacio totalmente pulverizado en otra parte del valle.
-¿Eso lo hizo Kerklas?
-Solo por un enfado.
Tereyán empezó a sudar.
-Las normas son simples, dos moradores portando sus espadas tienen cinco minutos para esconderse y luego 100 minutos para encontrase.
-¿Encontrarse?
-Encontrase y rebanarse la cabeza.
Tereyán tuvo que quitarse el sudor de la cabeza con la maga de su traje.
-Obviamente a los dioses no nos pasa nada.
-Pero a los mortales si.
-En fin, es como una caza, no se te puede dar tan mal.
-¿Qué no se me puede dar tan mal? ¿Esperas que me meta en unas ruinas silenciosas contra el dios de la guerra y le de caza?
-Pues no has oído lo peor. Cada diez minutos se oye una campana y desaparece un 10% del terreno. Si ninguno a asesinado al otro, desaparece.
-¿Y a donde va?
-Muere de la forma más dolorosa posible, notas como te deshaces como una madera en el fuego y luego pierdes la noción del tiempo hasta que apareces ante la primera prueba de Kerlas. En tu caso que irías a tu cielo, si es que los humanos tenéis uno.
Tereyán, a pesar de tener coraje y valor, sentía miedo al pensar que iba a enfrentarse contra un morador, y no cualquiera, se trataba del mismísimo dios de la guerra de los moradores, cuya espada todo lo puede.Tereyán perdió el conocimiento y cayó de bruces a los brazos de Jeka.
Tereyán notó algo que le intrigaba, no había comido nada desde que estaba allí.
¿Comerían los dioses? En su llegada había visto a un joven morador recoger peras, pero no había visto comida ni un comedor o una cocina en todo el palacio.
Si no comía, moriría de hambre y su misión sería un fracaso.
Una vez Jeka hubiese vuelto, le preguntó por la comida:
-¿Comida?
-Si ¿Es que vosotros no coméis?
-No, todos los moradores de Kerlas están muertos, no necesitan ni comer, ni respirar ni tener sangre en el cuerpo.
-Pero yo he visto moradores recoger comida fuera del palacio.
-Eso son solo peras venenosas para elaborar un alcohol muy fuerte que bebemos. A ti te resultaría mortal.
-Pero necesito comer algo, sino moriré de hambre.
Jeka pensó y solo encontró una solución drástica.
-Tienes que comer carne de morador.
-¿Quieres decir que me coma un morador?
-Con una mano basta, y luego se le regenerará.
-Si solo hay esa opción
Jeka mandó llamar a un morador y le hizo cortarse la mano como señal de fidelidad a sus dioses. El morador se la amputó sin ningún reparo y la mano cayó al suelo sin derramar ni una gota de sangre.
Tereyán comió la mano y se sintió mejor.
-Es extraño.
-¿El que?
-Esto me habría asqueado cuando estaba en mi mundo, pero poco a poco voy perdiendo la consciencia de lo que es bueno o malo…
-Si no encuentras pronto a Talika, acabarás siendo uno de nosotros y no te querrás ir.
Hubo silencio
-En fin, creo que querías que te explicase las normas del Katruck
-Si
-El Katruck es un duelo que se celebra en unas ruinas. Ese es el campo de batalla, cualquier ciudad en ruinas. En nuestro caso, lo celebramos en las ruinas del antiguo palacio, destruido porque un morador fue infiel a los dioses y Kerklas estalló en cólera.
Por una de las ventanas se veía un palacio totalmente pulverizado en otra parte del valle.
-¿Eso lo hizo Kerklas?
-Solo por un enfado.
Tereyán empezó a sudar.
-Las normas son simples, dos moradores portando sus espadas tienen cinco minutos para esconderse y luego 100 minutos para encontrase.
-¿Encontrarse?
-Encontrase y rebanarse la cabeza.
Tereyán tuvo que quitarse el sudor de la cabeza con la maga de su traje.
-Obviamente a los dioses no nos pasa nada.
-Pero a los mortales si.
-En fin, es como una caza, no se te puede dar tan mal.
-¿Qué no se me puede dar tan mal? ¿Esperas que me meta en unas ruinas silenciosas contra el dios de la guerra y le de caza?
-Pues no has oído lo peor. Cada diez minutos se oye una campana y desaparece un 10% del terreno. Si ninguno a asesinado al otro, desaparece.
-¿Y a donde va?
-Muere de la forma más dolorosa posible, notas como te deshaces como una madera en el fuego y luego pierdes la noción del tiempo hasta que apareces ante la primera prueba de Kerlas. En tu caso que irías a tu cielo, si es que los humanos tenéis uno.
Tereyán, a pesar de tener coraje y valor, sentía miedo al pensar que iba a enfrentarse contra un morador, y no cualquiera, se trataba del mismísimo dios de la guerra de los moradores, cuya espada todo lo puede.Tereyán perdió el conocimiento y cayó de bruces a los brazos de Jeka.
Henry Hart
mmm... la mano seguro que estaba rica... :D
ResponderSuprimirHe leído la anterior parte también.
Combate! Combate!
me he reido kon este cacho jj
ResponderSuprimirse me ha ocurrido una cosa, pero no la digo que si acierto os picais...
siguiente fragmento x favor!!